Los sensores vestibles son cada vez más comunes gracias a la tecnología inalámbrica que permite transmitir sin problemas las concentraciones de glucosa, la presión arterial, la frecuencia cardíaca y los niveles de actividad física de una persona desde el sensor hasta un smartphone para su posterior análisis.

 

La mayoría de los sensores inalámbricos actuales se comunican a través de chips Bluetooth integrados que se alimentan a su vez de pequeñas baterías. Pero estos chips y fuentes de alimentación convencionales serán probablemente demasiado voluminosos para los sensores de próxima generación, que están adoptando formas más pequeñas, delgadas y flexibles.

 

Ahora, unos ingenieros han diseñado y fabricado un dispositivo, en forma de capa adicional de piel, colocable sobre una zona de la piel humana, que realiza mediciones y recolecta información sobre el pulso, la sudoración y la exposición a los rayos ultravioleta. A diferencia de otras pieles electrónicas, la nueva no requiere incorporar baterías ni siquiera chips. Tampoco necesita estar conectada mediante cables a otros dispositivos. Transmite los datos inalámbricamente.

 

El logro es obra del equipo de Jeehwan Kim, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Estados Unidos.

 

La nueva piel electrónica es una película flexible y semiconductora con funciones de sensor. El núcleo es una película ultrafina de alta calidad de nitruro de galio, un material conocido por sus propiedades piezoeléctricas, es decir, que puede producir una señal eléctrica en respuesta a una tensión mecánica y vibrar mecánicamente en respuesta a un impulso eléctrico.

 

Los investigadores descubrieron que podían aprovechar las propiedades piezoeléctricas bidireccionales del nitruro de galio y utilizar el material simultáneamente para la detección y para la comunicación inalámbrica.