El Museu Picasso celebra el 60.º aniversario de su inauguración y el 50.º de la muerte del genial artista. Y lo ha hecho explorando, por ejemplo, la relación entre Pablo Picasso y Catalunya, un argumento que el mes pasado dio lugar a una exposición somera y didáctica en el Espai Mercè Sala, cedido por TMB. Pero esta relación emocionante, intensa y eterna merece ser evocada, ni que sea mediante una síntesis.

Pablo Picasso llegó a Barcelona cuando tenía 13 años. Curioso y sociable, le aprovechó más el ambiente bohemio de 4 Gats que el paterno de Llotja. Atento a los consejos de los experimentados Rusiñol y Casas, comprendió que había de peregrinar a París, aventura que no habría llevado a cabo de haber seguido en Málaga o A Coruña.