Si todo marcha como está previsto, antes de que se acabe este mes de julio será puesto en órbita a la Tierra el satélite Phi-Sat-2, dedicado a observar la Tierra y cuya principal diferencia respecto a otros dedicados a tareas similares, es su posesión de inteligencia artificial, que le permitirá entender lo que vea y decidir su grado de importancia y si debe seguir observándolo o no.

 

El lanzamiento se efectuará mediante un cohete Falcon 9 de SpaceX desde la base de la Fuerza Aérea Estadounidense de Vandenberg, en California, Estados Unidos.

 

Durante décadas, la observación de la Tierra ha proporcionado a científicos, empresas y responsables políticos un rico caudal de datos útiles. Gracias a los nuevos satélites y sensores avanzados, la escala y la calidad de los datos de observación de la Tierra disponibles han aumentado exponencialmente en la última década.

 

La integración de la inteligencia artificial está mejorando significativamente la observación de la Tierra. Las capacidades de la inteligencia artificial permiten procesar más datos de forma rápida y precisa, lo que ayuda a poder transformar grandes cantidades de datos brutos en conocimientos reveladores, empleables inmediatamente después de su recolección.

 

Como parte de una iniciativa para promover el desarrollo y la implementación de tecnologías innovadoras a bordo de las misiones de observación de la Tierra, la ESA lanzó el satélite Phi-Sat-1 al espacio en 2020. Fue el primer experimento de la ESA para demostrar cómo se puede utilizar la inteligencia artificial para la observación de la Tierra y allanó el camino para su sucesor, el Phi-Sat-2.

 

Phi-Sat-2 explorará a fondo las capacidades que ofrece el uso de inteligencia artificial a bordo y demostrará aún más los beneficios de utilizar esta para la observación de la Tierra.