Unos científicos han logrado un avance significativo en la tecnología cuántica, con la demostración satisfactoria de la interferencia cuántica entre varios fotones individuales utilizando un novedoso y eficiente sistema. Este logro constituye un paso notable en el progreso del naciente campo de la computación cuántica fotónica.

 

El equipo de investigación y desarrollo lo integran científicos de la Universidad de Viena en Austria, el Instituto Politécnico de Milán en Italia y la Universidad Libre de Bruselas en Bélgica, e incluye, entre otros, a Lorenzo Carosini y Philip Walther de la Universidad de Viena.

 

La interferencia entre fotones, fenómeno fundamental de la óptica cuántica, es la base de la computación cuántica óptica. Consiste en aprovechar las propiedades de la luz, como su dualidad onda-partícula, para inducir patrones de interferencia que permitan codificar y procesar información cuántica.

 

En los experimentos multifotónicos tradicionales se suele emplear la codificación espacial, en la que los fotones se manipulan en diferentes trayectorias espaciales para inducir interferencias. Estos experimentos requieren complicados montajes con numerosos componentes, por lo que consumen muchos recursos y son difíciles de ampliar.

 

En cambio, Carosini, Walther y sus colegas optaron por un enfoque basado en la codificación temporal. Esta técnica trabaja con el factor tiempo de los fotones en vez de con el factor espacio.