Un globo aerostático trajo un anillo de fuego olímpico a un cielo lluvioso y la cantante Celine Dion cantó desde la Torre Eiffel cuando París inauguró el viernes sus primeros Juegos Olímpicos de verano en un siglo, con una ceremonia inaugural que rompió las reglas y duró cuatro horas a lo largo del río Sena.
Las lluvias intermitentes no parecieron frenar el entusiasmo de los atletas. Algunos llevaban paraguas mientras navegaban en botes por el río, en una muestra de la resistencia de la ciudad mientras las autoridades investigaban presuntos actos de sabotaje contra la red ferroviaria de alta velocidad de Francia.
Con esta ambiciosa ceremonia, lo que estaba en juego para Francia era inmenso. Decenas de jefes de Estado y de gobierno estaban en la ciudad y el mundo observaba cómo París se convertía en un gigantesco teatro al aire libre. A lo largo del Sena, los monumentos emblemáticos se convirtieron en escenarios para bailarines, cantantes y otros artistas.














