Los intereses políticos y económicos que acaparan cada espacio del sector hospitalario han obligado a los pacientes con trasplantes de riñón y hemodiálisis, a intercambiar sus medicamentos para no morir, debido a las dificultades que afrontan al momento de solicitarlos.

Juan de la Cruz, de 58 años, explicó que hace cuatro años sobrepasó una operación de trasplante de riñón, generando un nuevo estilo de vida en el que las píldoras médicas y atenciones costosas no pueden faltar en la dieta diaria.

Indicó que la única solución a su incertidumbre es intentar convencer a sus “compañeros de enfermedad” para hacer trueques de las cápsulas.

“Si usted tiene dos cajas del medicamento que yo necesito y me presta una, entonces se la devuelvo cuando consiga una”, declaró de la Cruz a reporteros.

Afirma que este hecho atenta contra la paz de muchos dominicanos que sufren de enfermedades delicadas y requieren de una medicación superior a la básica, ya que estos tienen un valor de hasta 50,000 pesos.

“Es demasiado costoso para nosotros los pobres. El rico se vuelve pobre y el pobre se vuelve difunto con esos medicamentos”, señaló.