Otro de los casos más dramáticos de contaminación ambiental es un vertedero improvisado por años en Los Calizos, El Carretón, encima del canal de riego Marcos A. Cabral y que se extiende por al menos mil metros frente a esta fuente de agua.
El vertedero libera una densa y asfixiante cortina de humo, cenizas, un fino polvillo que invade las fosas nasales, que además se vierten a las aguas del canal, y llamas encendidas que amenazan desperdicios esparcidos por todas partes.
Al llegar a este lugar, cámara y libreta en manos, los buzos, las personas que colectan diversos materiales en basureros abiertos con algún valor comercial, sobre todo plásticos y metales, fueron abandonando poco a poco el espacio.














