Omega “El Fuerte” se considera un hombre nuevo. Su manera de hablar es más pausada y precisa. Su discurso y comportamiento exponen a un ser humano muy distinto al que años atrás era más seguido en los medios de comunicación por las controversias y episodios violentos que por su trabajo artístico.
Hoy, tras una transformación espiritual se observa diferente, sin miedo y con el perdón en su corazón. Así de fácil confiesa haber perdonado a su madre biológica y a la fiscal Yeni Berenice Reynoso, a quien enfrentó fruto de su comportamiento por violencia de género.
El merenguero urbano confesó haberse quitado de la espalda un gran peso que cargaba, fruto de la ira, el resentimiento y el dolor que albergó desde muy niño, como consecuencia al rechazo que sufrió de parte de su progenitora biológica.














