Los ingenieros lo anticiparon. El puño de hierro del Gobierno a la migración irregular haitiana ha empezado a dejar un efecto colateral al sector construcción de Bávaro, donde la mano de obra, dominada por haitianos (algunos con papeles y otros no), se ha visto ralentizada por los operativos migratorios “a gran escala”.
La medida del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional, que consiste en repatriar 10,000 haitianos a la semana, podría afectar las obras en proceso de levantamiento entre un 70 a 80 por ciento, según un ingeniero, quien ha preferido guardar su identidad.














