Un nuevo robot equipado con inteligencia artificial ya es capaz de preparar tazas de café en una cocina llena de ajetreo y desorden, muy distinta de los silenciosos y ordenados laboratorios donde suelen realizarse los experimentos de esta clase. El nuevo robot posiblemente sea el primero de una nueva y productiva generación de máquinas con inteligencia artificial.
Gracias a su inteligencia artificial, así como a sensores ultrasensibles y a una notable precisión motora, el robot puede interactuar con su entorno de una manera mucho más humana que en cualquiera de los intentos previos, según sus creadores.
La nueva tecnología, desarrollada por un equipo encabezado por Ruaridh Mon-Williams, de la Universidad de Edimburgo en Escocia, Reino Unido, puede ser la clave para lograr que los robots realicen tareas que antes solo podíamos hacer los humanos.
Aunque los robots convencionales hacen muy bien su trabajo en entornos perfectamente controlados, como fábricas, tienen dificultades en lugares dinámicos e impredecibles como la cocina de una vivienda. Esto se debe a que la conducta de los robots se ha basado tradicionalmente en acciones preprogramadas, y debido a ello carecen de la capacidad de adaptarse por su cuenta a obstáculos imprevistos y situaciones impredecibles. Dotando a los robots de inteligencia artificial, su capacidad de raciocinio aumenta notablemente y con ella su habilidad para desenvolverse ante nuevas situaciones y problemas inesperados.
El nuevo robot con inteligencia artificial, un prototipo preparado mayormente para pruebas, es físicamente solo un brazo robótico con siete articulaciones móviles y cierta capacidad sensorial. Pero se le puede hablar y entiende lo que se le dice. Primero, escucha e interpreta las instrucciones verbales que recibe, y luego echa un vistazo a su entorno.














