El astrónomo Edwin Hubble descubrió en 1929 que el universo se expande. Sin embargo, los científicos y científicas que le han sucedido no consiguen ponerse de acuerdo sobre la velocidad de expansión cósmica, lo que se conoce como constante de Hubble. Durante décadas, los equipos de investigación han tomado diferentes referencias para realizar estas medidas y han contado con tecnologías cada vez más avanzadas que han permitido obtener datos más precisos. Pero las conclusiones a las que se llegan muestran cierta discrepancia con la constante de Hubble, es lo que se llama tensión de Hubble.

 

Un estudio coliderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), en España ambas instituciones presenta ahora un nuevo método para medir las distancias extragalácticas utilizando las supernovas de tipo Ia (SNe Ia) a través de un enfoque puramente empírico. Este método permite realizar estimaciones de distancias galácticas relativas con un 2% de incertidumbre, algo que hasta el momento se situaba en el 8% o por encima de este porcentaje.

 

Para determinar la expansión cósmica, lo complicado es medir las distancias a las galaxias a lo largo del universo. El propio Hubble empleó las Cefeidas, un tipo de estrellas variables que cambian tanto en temperatura como en diámetro para producir cambios de brillo con un periodo y amplitud muy regulares. Pero algunos cosmólogos sospechan que se producen errores en las mediciones ya que estas estrellas se encuentran en galaxias jóvenes, en las que hay otras muchas estrellas, además de polvo y gas.