La ciudad de Nueva York cerró un enorme complejo de carpas que albergaba a cientos de familias migrantes en un antiguo aeropuerto ubicado en Brooklyn a medida que reduce el sistema de albergues de emergencia que se estableció en respuesta a un aumento en el número de llegadas en la frontera sur que ha ido en descenso constante durante los últimos meses.

La última de las cerca de 2,000 personas que vivían en la pista del Floyd Bennett Field — el primer aeropuerto de la ciudad— abandonó el campamento durante el fin de semana pasado, y esta semana se pudo ver a los trabajadores mientras desmantelaban la enorme estructura.

Los activistas habían advertido que la instalación, la cual fue construida en terrenos federales arrendados, podría ser blanco de redadas migratorias una vez que el presidente electo Donald Trump asuma el cargo el lunes.