Detectados por vez primera por el Telescopio Espacial James Webb (JWST) en 2022, los pequeños puntos rojos son objetos misteriosos que aparecieron unos 600 millones de años después del Big Bang (la colosal “explosión” con la que nació el universo), y que aparentemente desaparecieron 1.500 millones de años después. Son compactos, luminosos y emiten un brillo característico con una combinación de luz roja y ultravioleta.

Una teoría sugiere que esos puntitos rojos son agujeros negros supermasivos envueltos en densas nubes de gas y succionando estrellas jóvenes hacia su aniquilación total. Este escenario explica muchas de las características distintivas de estos objetos. Sin embargo, otros escenarios también podrían ser válidos.

Por ejemplo, un cúmulo globular primitivo con una estrella supermasiva en su centro también se parecería mucho a un pequeño punto rojo.

Este escenario es el que ha explorado en un estudio reciente un equipo formado, entre otros, por John Chisholm, Danielle Berg y Mike Boylan-Kolchin, los tres de la Universidad de Texas en Austin, Estados Unidos.

Los cúmulos globulares son densas agrupaciones de estrellas antiguas que orbitan galaxias. La Vía Láctea contiene alrededor de 150. Pueden albergar cientos de miles o incluso millones de estrellas. Y aunque los astrónomos han estudiado estos objetos durante más de un siglo, su origen sigue siendo desconocido.