Teresa tenía 19 años cuando viajó a la India como novicia. Allí conoció muy de cerca la miseria, el hambre y la enfermedad. Vivió como monja católica y maestra en Calcuta, en la Orden de Loreto, dedicada a la educación y a la labor misionera en la India. Calcuta era entonces una ciudad superpoblada, con servicios públicos desbordados y un sistema de salud prácticamente inexistente.

La película «Teresa: una vida con luces y sombras» nos sumerge en un ruidoso y caótico paisaje urbano de hacinamiento y multitudes. Teresa, nacida como Anjezë Gonxhe Bojaxhiu en 1910 en la capital de Macedonia del Norte, Escopia, fue una mujer que buscó su vocación entre ruinas y penurias: vivir entre los más pobres.