Un nuevo diseño de batería podría ayudar a la plena integración de la energía solar en las redes de suministro eléctrico a un coste más bajo, usando materiales que son abundantes y baratos.
El equipo de Guosheng Li, del Laboratorio Nacional del Pacífico Noroeste (PNNL) en Estados Unidos, ha demostrado que una nueva batería de sodio y aluminio tiene el potencial de cargarse y descargarse bajo demanda mucho más rápido que otras baterías de sodio convencionales de alta temperatura, funcionar sin necesitar una temperatura tan alta y mantener una excelente capacidad de almacenamiento de energía.
La nueva batería, diseñada para almacenar energía eléctrica sobrante de centrales solares o de otros tipos renovables para usarla durante la noche o en otros momentos, se perfila como la mejor opción actual para esa función.
La energía que una batería puede suministrar en el proceso de descarga se denomina densidad de energía específica, que se expresa en «vatios hora por kilogramo» (Wh/kg). Aunque la nueva batería se encuentra en la fase inicial de pruebas, Li y sus colegas creen que podrá alcanzar fácilmente una densidad de energía específica de aproximadamente 100 Wh/kg.
En comparación, la densidad energética de las baterías de iones de litio utilizadas en electrónica comercial y vehículos eléctricos ronda los 170-250 Wh/kg.














