El nombre artístico de los cantantes o agrupaciones musicales casi siempre termina suplantando sus nombres reales y permanecen toda la vida. Sin embargo, en algunos casos surgen inconvenientes legales para continuar usándolos como parte de la identidad ya difundida porque alguien alega que es el dueño absoluto y prohíbe su uso.

En otros, vienen usurpadores y se aprovechan de esos nombres creados, vendiéndose como los originales.