Una investigación reciente revela que uno de los lagartos fósiles más antiguos encontrados, un espécimen con dientes en forma de ganchos, está vinculado al origen de las serpientes y al de los lagartos anatómicamente modernos.
El estudio lo ha llevado a cabo un equipo internacional encabezado por Roger Benson, del Museo Americano de Historia Natural, en Estados Unidos.
La especie cuyos restos fósiles han sido analizados se llama Breugnathair elgolensis. Estos restos datan de hace unos 167 millones de años.
La anatomía del Breugnathair elgolensis tiene un conjunto confuso de rasgos. Algunos de ellos se observan en serpientes. Otros, en gecónidos. El parentesco evolutivo de ambas clases de animales es lejano.
Se sabe que las serpientes desarrollaron cuerpos largos y sin extremidades a partir de ancestros parecidos a los lagartos. El Breugnathair elgolensis tiene rasgos anatómicos de serpiente en los dientes y en las mandíbulas, pero en otros aspectos es sorprendentemente primitivo. Esto podría implicar que los ancestros de las serpientes eran muy diferentes de lo que se ha venido creyendo, o podría ser, en cambio, una evidencia de que los hábitos depredadores, como los tienen las serpientes, evolucionaron por separado en un grupo primitivo y extinto.














