Saltó a la fama en los años 60 con la serie “Misión imposible”, pero también trabajó en cine con Hitchcock, Woody Allen, Francis Coppola y ganó un Oscar por su papel de Bela Lugosi en el film de Tim Burton “Ed Wood”. Tenía 89 años.
Formado en el Actor’s Studio, la famosa academia de actores de Lee Strasberg, Martin Landau fue un polifacético intérprete que, sin embargo, no siempre lo tuvo fácil en Hollywood. Tuvo que esperar hasta 1995, tras decenas de películas y dos anteriores nominaciones, para conseguir su único Oscar por encarnar a Bela Lugosi en la película “Ed Wood”, de Tim Burton.
A sus 89 años cumplidos el pasado 20 de junio, Landau tenía aún muchos proyectos entre manos. Por eso, la repentina noticia de su muerte cayó el domingo como una losa sobre la meca del cine. Falleció el sábado, tras “inesperadas complicaciones” durante un breve ingreso en un hospital de Los Angeles, según confirmó su portavoz. Por el momento no se sabe qué dolencia se estaba tratando.
Salto a la fama
Tras dar sus primeros pasos sobre los escenarios del Broadway neoyorquino y en la televisión, Landau debutó en cine ante la cámara de Alfred Hitchcock. Junto a Cary Grant y James Mason, realizó un papel secundario de villano en el thriller “Intriga internacional” (“North by Northwest”, 1959), tras el que siguió otro más pequeño como soldado romano en la superproducción “Cleopatra” (1963).
Su salto a la fama llegó de la mano de la pequeña pantalla como el agente secreto Rolling Hand en la serie “Misión imposible” (1966-1969), junto a su entonces esposa Barbara Bain, que le valió un Premio Globo de Oro en 1968 y terminó por imponerlo en los hogares de todo el mundo.
En los años 70, la pareja también participó en la serie británica de ciencia-ficción “Space: 1999”. Pero en 1993, tras más de 35 años juntos, el matrimonio se disolvió.
La tevé también lo vio en numerosas apariciones en las series “Randall, el justiciero”, “Bonanza”, “El hombre del rifle” y “Los invasores”.
Hacia el Oscar
Durante muchos años, a Landau no le llegaban buenos papeles, o así lo contó después en una entrevista concedida en 1994. “Interpretaba roles ridículos en películas sin nada que decir, personajes sin sentido”, dijo citado por The New York Times.
Pero en 1988 llegó “Tucker, un hombre y su sueño”, el biopic sobre el diseñador de automóviles Preston Tucker que dirigió Francis Ford Coppola y que, un año después, le valió a Landau un Globo de Oro como mejor actor de reparto y una nominación al Oscar.
Después, Landau llamó la atención de Woody Allen. En “Crímenes y pecados” (“Crimes and Misdemeanors”, 1989) dio vida a un oftalmólogo que se quiere quitar de encima a su ex amante (Angélica Houston), y por el que fue nuevamente nominado al Oscar.
La estatuilla, como mejor actor de reparto, la consiguió finalmente en 1995 por su papel de un Bela Lugosi decadente y morfinómano en “Ed Wood”, de Tim Burton. Y desde entonces tuvo numerosos papeles significativos, como en el thriller político “City Hall” (1996) o “The X Files” (1998).
Hace dos años se lo pudo ver en “Remember”, de Atom Egoyan, en la que daba vida a un superviviente en silla de ruedas del campo de concentración de Auschwitz. En el film, enviaba a un viejo amigo (Christopher Plummer) a recorrer los Estados Unidos en busca del guarda de Auschwitz que había sido responsable de la muerte de las familias de ambos.
En los últimos meses había participado en el largometraje “Without Ward”, actualmente en etapa de posproducción, y estaba contratado para “Nate & Al”, que hubiese rodado en 2018.














