Fue parte del paisaje urbano de Múnich hasta que Adolf Hitler ordenó su destrucción. Fotos antiguas muestran la sinagoga, inaugurada en 1887, que sería entonces el tercer lugar de culto judío más grande de Alemania en aquella época (a un costado de la catedral católica) se integraba perfectamente en el casco antiguo de Múnich, y era un «símbolo de la igualdad judía», como escribe el Museo Judío de esa ciudad. Por orden de Hitler, la sinagoga fue demolida el 9 de junio de 1938.
85 años después, han reaparecido restos del edificio. Flores de piedra, frisos ornamentados, y hasta una lápida. Durante las obras de construcción de la presa del río Isar, las excavadoras dieron con los fragmentos de piedra, un total de 150 toneladas, a una profundidad de entre dos y ocho metros en medio del río.
El director del museo, sorprendido
Un hallazgo excepcional que literalmente «lo hizo caer de la silla», dice Bernard Purin, director del Museo Judío de Múnich. Lo primero que Purin identificó fue la antigua lápida que solía estar sobre el altar de la Torá en la sinagoga y muestra los Diez Mandamientos en escritura hebrea.














