El buen arte, el nivel de conexión con la sociedad y el legado que dejan al morir han perpetuado a un puñado de artistas dominicanos que han dejado el plano terrenal, pero siguen vivos en la memoria colectiva y hoy son reconocidos por la sociedad, asignándoles sus nombres a calles, barrios, salas de teatro, anfiteatro, bares, plazas, parques y estaciones del metro, con la intención de honrarles y recordarlos de por vida.
Artistas clásicos y populares, así como figuras de la televisión y la actuación, componen una larga lista a quienes el Senado de la República y los ayuntamientos han visto factible inmortalizarlos con grandes obras designándoles sus nombres.














