Cuando Michael Andrés von Hobe forja los metales, lo hace con precisión. Es un artesano y joyero independiente, pero en Alemania no se le permite llevar el título oficial de orfebre porque, para hacerlo, tendría que haber realizado una formación en este país. Su madre es chilena y su padre alemán. Habla ambos idiomas con fluidez y tiene la doble nacionalidad.
Hoy tiene 49 años. De niño y adolescente creció la mayor parte del tiempo en América Latina, sobre todo en Chile, y ahora vive en Berlín. Su taller está situado en lo que era antiguamente el este de la ciudad, en el Heckmann Höfe de la calle Oranienburger Straße, un conocido punto de reunión de artistas y artesanos.
Allí elabora joyas con una técnica muy especial, el Mokume Gane. Se trata de una técnica tradicional japonesa que crea patrones únicos que se asemejan a las texturas de la madera: «Es una técnica de forja japonesa. Su particularidad es que combinas diferentes metales entre sí. La función del proceso de difusión en estado sólido es que une los metales muy por debajo del punto de fusión. Las moléculas empiezan a ‘bailar’, lo que crea una conexión», explica Michael von Hobe en entrevista con DW. «Trabajo con todos los metales preciosos, y también con metales no preciosos, pero especialmente con todo lo que concierne al oro, al platino, al paladio, a la plata, en todas las combinaciones, en todas las aleaciones metálicas».














