Estados Unidos cumplió este sábado 250 años como país independiente. El país ha vivido su tradicional puente de la independencia unido a una ola de calor en buena parte del mapa, lo que suele ser traducirse en un aliciente para acudir a las salas de cine, especialmente con películas familiares. Sin embargo, esta vez la fiesta ha caído en sábado y, aunque el viernes también ha sido festivo nacional, las salas temían que las tradicionales barbacoas del 4 de julio acabaran reemplazando la asistencia al cine. Y así ha sido en parte, con una taquilla global de 121 millones viernes y sábado frente a los habituales 150-200 que suelen alcanzar en este fin de semana cuando el festivo no es el sábado.