Pocos nombres han conseguido trascender su condición de cantante para convertirse en un referente estético con identidad propia. Desde sus primeras apariciones públicas de Miguel Bosé hasta sus giras más conceptuales, cada decisión en torno a su imagen ha respondido a una intención artística.

Su trayectoria revela que el estilo, lejos de ser accesorio, puede convertirse en un lenguaje. En su caso, uno que dialoga con la moda, el arte contemporáneo y la construcción de la identidad disruptiva que dinamitó muchos cánones estéticos en la década de los ochenta.