La entrada de manera irregular a España de más de cien subsaharianos al saltar la valla fronteriza que separa la ciudad española de Ceuta del vecino Marruecos, en el norte de África, puso ayer de nuevo el foco en este fenómeno, cada vez más violento, al que se suma la masiva llegada de inmigrantes por mar.
Este último salto protagonizado por 116 inmigrantes eleva a 1,400 el número de personas que han entrado este año en España por esa vía.
Fuentes de la Guardia Civil española, siete agentes de este cuerpo de seguridad resultaron heridos de diversa consideración -uno fue llevado al hospital- debido a la violencia de los inmigrantes, que no pudieron ser contenidos. Los asaltantes emplearon cizallas, palos y objetos cortantes, cal viva, ácido de baterías y excrementos.














