La migración y la seguridad fueron el pasado domingo las prioridades de los votantes de la frontera sur de México, epicentro del flujo migratorio récord en la región y una zona de disputa de cárteles del narcotráfico.
En Tapachula, la mayor ciudad en el límite de México con Centroamérica y el principal lugar en el que se concentra la migración irregular en el país, los ciudadanos eligieron a sus nuevas autoridades en medio de retrasos de instalación de centros de votación y falta de personal.
Rubén Zúñiga Pérez, docente en Tapachula, contó a EFE que su demanda es que cambie la política de seguridad de «abrazos y no balazos» a los delincuentes, un lema del presidente Andrés Manuel López Obrador, porque en Chiapas, que antes era un estado seguro, dice, el crimen organizado está avanzando.














