En la última década, Venezuela ha sido testigo de una de las crisis migratorias más grandes de la historia reciente en América Latina.

Millones de venezolanos han abandonado su país en busca de mejores oportunidades y condiciones de vida, impulsados por una serie de factores interrelacionados que han llevado al colapso de la nación.

La economía venezolana ha sufrido una contracción severa, caracterizada por una hiperinflación extrema y la devaluación de la moneda.

La escasez de productos esenciales, incluidos alimentos y medicinas, ha afectado gravemente a la población.