El hallazgo de 53 personas muertas en un camión en Texas procedente de México, muestra la desesperación que impera en muchos países como consecuencia de la actual crisis. La misma suerte corrieron las 108 mil personas que se lanzaron al mar mediterráneo desde África para poder entrar a Europa.

Según informes de La Organización Internacional para Las Migraciones (OIM) en el 2020. Es bien Sabido, que la situación actual en el denominado Tapón del Darién, entre Panamá y Colombia, donde miles de haitianos toman esa selvática ruta para entrar a México y luego a Estados Unidos. De ese modo, las decenas de miles de Rohingya.

La minoría Musulmana que huye de las atrocidades cometidas por los birmanos. O por ejemplo, los que entran desde el Caribe a Puerto Rico por el Canal de La Mona; así como los que salen de Centro y Sudamérica. Pero sin importar los motivos, que son diversos, la gran cantidad de personas que salen en estampidas humanas en busca de un mejor futuro, está poniendo los sistemas económicos en aprietos.

Se han hecho realidad las predicciones de los expertos hace años sobre que la hambruna y crisis humanitaria estarían por doquier. Y el camión, con decenas de personas asfixiadas por las altas temperaturas, es un vil ejemplo de que la situación se pondrá peor; ya que desataran guerras socioeconómicas.

Inflación, escasez y empeoramiento, inherentes al nuevo orden mundial establecido por la miseria. En la actualidad, existen zonas donde los niveles de sequía son tan intensos que la tierra no produce nada, o áreas donde las inundaciones destruyen extensiones completas de siembra.

Que hasta los países con una vasta reserva de alimentos han llamado a racionalizar el agua potable y a guarda productos perecederos por la escasez. Pero el futuro se muestra sombrío para los países cuyos sistemas políticos no han logrado ver más allá de la curva.

Sus gobiernos flagelarán con el aumento de enfermedades, surgiendo nuevos brotes epidemiológicos altamente transmisibles. La solución, en parte, es reafirmar acuerdos y compromisos contraídos con naciones para trabajar de manera mancomunada; para reducir los efectos de algo que va en aumento. Cada grupo de personas que emigra en la actualidad, está provocando serios problemas en toda la atmosfera global que no se podrán resolver hasta que no haya una voluntad conjunta entre países.

Desarrollando políticas migratorias de descongestión de las fronteras, creando leyes que condenen el tráfico humano; adoptando medidas previsibles para paliar los problemas que ocasionan que millones de personas huyan por la crisis.

Ahora, la tarea sigue siendo de los Estados al asegurarse de que la vulnerabilidad preexistente y la complejidad de la situación necesitan el acompañamiento de medidas urgentes. Abordadas con responsabilidad. Desgraciadamente, las 53 personas halladas en ese camión, son el resultado de la falta de propuestas en la implementación de políticas.

En materia humanitaria que, como siempre, solo afecta a los millones de personas que no han construido búnkeres para sobrevivir a las catástrofes; que no aspiran a nada más que a “cambiar” el rumbo de su destino mendigando en el primer país que les ofrezca asilo. Y las oportunidades de una vida mejor para ellos y sus descendientes.

Es necesario ver la actual crisis masiva como una gran oportunidad para producir un cambio en el organigrama sociopolítico del planeta y que de no tomar carta en el asunto, continuaremos encontrando muchos más camiones de personas muertas que preferirán morir en el intento a lamentarse por no haber tomado acción