No se trata solo de venezolanos o nicaragüenses. El fenómeno migratorio que se concentra en Centroamérica llega a la Eurocámara. Las iniciativas regionales piden apoyo desde Bruselas.
«La migración per se no es el problema. Sí lo es la migración desordenada e irregular que puede alterar el orden socio-económico de un país, especialmente de los pequeños», dice a DW Iván Ogando Lora, embajador de República Dominicana ante la Unión Europea (UE).
El tema está en ebullición, pues, a más tardar durante la Cumbre de las Américas, las imágenes de la caravana de más de seis mil migrantes que se dirigían hacia Estados Unidos dejaron claro que la migración de América Latina y el Caribe no se reduce a la búsqueda de refugio de los venezolanos en sus países vecinos. Son también guatemaltecos, hondureños, salvadoreños, nicaragüenses, haitianos.
Al final de la Cumbre de las Américas, veinte países firmaron la «Declaración de Los Ángeles», que busca que los países no hagan frente al problema de la migración en solitario y haya, al menos sobre el papel, un esfuerzo conjunto. Pero, más allá de promesas empresariales, en concreto, hay poco.














