A veces hay casos que cuesta creer que suceden en la vida real. Historias que parecen sacadas de una telenovela. La de la protagonista de este relato no es así. Ella la vivió en carne propia y la cuenta a los lectores de LISTÍN DIARIO convencida de que pasa más de lo que la gente cree. A ella uno de sus nietos la hizo pasar por enferma mental para administrar, adueñarse y despilfarrar su fortuna.

“Mi esposo murió y mis tres hijos nunca me reclamaron dinero ni bienes. Sólo la esposa de uno de ellos hacía insinuaciones que mi único yerno desarticulaba. Él es como un hijo para mí”. Llora porque dice extrañar los buenos momentos que vivían cuando todos se juntaban a hacer comidas de domingo. Para ese entonces, su marido vivía.

“Resulta que, al morir mi esposo, mi nieto mayor quiso quedarse conmigo en las afueras de la ciudad. Estudió negocios y Finanzas, y decidió ayudarme con estos temas de los que poco entendía, o más bien, entiendo”. En este momento sonríe, pero sin dejar de mostrar la tristeza que le provoca tocar este tema.

El caso es que, el joven que para entonces tenía 27 años, “logró que yo le firmara un poder para tener el control de todos los bienes, lo único que nunca llegó a concretarse fue un papel que le otorgara la casa donde vivía en mi país, o más bien mi casa donde me quedo cuando visito mi tierra”. Lo va contando y su rostro se enrojece de la impotencia que aún siente.

Un plan macabro