México es un país en tránsito: origen y destino de procesos migratorios que han alcanzado cifras récord durante 2022, de acuerdo con los datos manejados por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de las Naciones Unidas. A partir de 2020, la nación norteamericana se ha convertido en la segunda del mundo en ver marchar a su población más allá de sus fronteras, solo superada por la India. Todo ello a pesar de que el número total de migrantes mexicanos ha disminuido de 12,42 millones en 2010 a 11,19 en 2020 —con el 97% en Estados Unidos—. También es punto de llegada: en los últimos veinte años, la población inmigrante en territorio mexicano aumentó en un 123%.

La OIM ha celebrado este martes un acto público en el que ha analizado el panorama migratorio en México, las tendencias en los movimientos humanos que atraviesan el país y las estrategias para abordarlo. La organización ha aprovechado para presentar su línea de trabajo a seguir durante el 2023, vertebrada por tres puntos: “resiliencia”, “abordar los impulsores adversos de la migración”, factores como pobreza, violencia o desigualdad; “movilidad”, “facilitar formas de migración segura, ordenada, digna y regular”; y “acciones para fortalecer la buena gobernanza migratoria en México y apoyar al Gobierno del país en el cumplimiento de sus compromisos establecidos en los marcos nacionales, regionales y globales”. México ha suscrito varios tratados internacionales para enfrentar el desafío de los procesos migratorios.

2022 fue el año con mayor número de detenciones a migrantes que transitaban por México en una situación “irregular”: 444.439 arrestos, un 44% más que el año anterior. El perfil migratorio está cambiando. Los países del triángulo norte de Centroamérica (Honduras, El Salvador y Guatemala) ya no son los únicos en expulsar a su población. Ahora hay que sumar “niveles sin precedentes de personas migrantes que llegan por tierra a México cruzando a través de Centroamérica desde la República Bolivariana de Venezuela, Cuba, Nicaragua, Colombia, Ecuador, Haití, o incluso desde países de África, Asia, y Europa (incluyendo Rusia y Ucrania)”, reza un comunicado de la OIM.

De hecho, los venezolanos han sido la nacionalidad más interceptada por las autoridades migratorias mexicanas en 2022, con 97.078 arrestos; un 2.127% más que el año anterior. En la lista les siguen hondureños, guatemaltecos, cubanos y nicaragüenses. “El deterioro de las condiciones socioeconómicas y políticas en Nicaragua y Cuba también ha llevado a un aumento en la cantidad de personas que han dejado estos países, con casi 36.000 eventos de personas nicaragüenses y más de 38.000 eventos de personas cubanas en situación migratoria irregular registrados por la autoridad migratoria mexicana durante los primeros 11 meses de 2022″, amplía uno de los informes presentados por la OIM.