En opinión de Melbin Marte, existe una pregunta crucial que toda persona debe hacerse: “¿Para qué estoy en esta Tierra?”. La respuesta a esa pregunta equivale al propósito de vida y para encontrarlo, dice el autor y conferencista cristiano, hay que buscar la dirección divina.

“La gente no debe darse el ‘lujo’ de no llegar a ser lo que Dios quiere que sean”, afirma. “Si no encontraste tu propósito de vida, viviste de más”.

El propósito, explica el publicista y teólogo, va más allá de los logros materiales, que producen una satisfacción efímera. Cumplir “el sueño de Dios” supone bendecir a los demás a través del ejercicio de los dones y talentos dados por el Creador y genera satisfacción verdadera.

Pero “no se le puede dejar todo a Dios”. Para llevar a efecto su misión en el mundo, la persona debe prepararse, aclara Marte, cuyo propósito personal consiste, precisamente, en ayudar a otros a encontrar su propia asignación de vida.

Lo hace a través de charlas, publicaciones en sus redes sociales y libros (en 2019 publicó Yo, el favorito, basado en la historia de José, uno de los hijos del patriarca judío Jacob, y actualmente promueve Carne de mi carne, sobre el rol de la mujer en la historia).

Pero ¿puede una persona motivarse a dejar atrás una existencia carente de sentido solo con escuchar una de sus charlas o leer uno de sus libros? En opinión de Marte, sí, porque él, que hace seis años vive con una discapacidad motora adquirida