Durante décadas, los equipos campeones en Estados Unidos han visitado la Casa Blanca, en un momento de ritual y tradición. La excelencia deportiva es celebrada, bromas tontas se escuchan y el presidente de turno recibe una camiseta con su nombre. Bajo el presidente Donald Trump, no obstante, las visitas se han politizado, con protestas de deportistas y, en el caso de los Medias Rojas de Boston, generando preguntas sobre las divisiones raciales. Los Medias Rojas, que ganaron la Serie Mundial en octubre, visitaron la Casa Blanca el jueves.