La pérdida de enormes masas de hielo puede contribuir al calentamiento global que está causando esta pérdida y promover otros efectos negativos. Un nuevo estudio cuantifica ahora esta retroalimentación explorando escenarios a largo plazo.

 

La investigación la ha realizado el equipo de Nico Wunderling, del Instituto para la Investigación sobre el Impacto del Cambio Climático, en Potsdam, Alemania.

 

Si el hielo marino veraniego del Ártico se derritiera por completo, un escenario que probablemente se haga realidad en este mismo siglo si no cesan las emisiones de gases con efecto invernadero producidas por la quema de combustibles fósiles, esto podría acabar agregando aproximadamente 0,2 grados centígrados al calentamiento global.

 

Sin embargo, esta cifra de 0,2 no se suma a la pronosticada por el Panel intergubernamental de expertos sobre el cambio climático (IPCC) para el calentamiento global futuro, ya que al calcular esta ya se tuvieron en cuenta todos los mecanismos capaces de elevar la temperatura. Lo que aporta el nuevo estudio es la información que permitirá a los científicos separar de otros efectos a los provocados por la pérdida de hielo y cuantificarlos.

 

Los 0,2 grados centígrados pueden parecer poco, pero hay que tener en cuenta que la temperatura media mundial es actualmente un grado más alta que en la época preindustrial y que los gobiernos de todo el mundo acordaron poner en práctica medidas para detener el avance del calentamiento global de tal modo que no llegue a alcanzar los 2 grados centígrados extra.