Algunas formas de vida terrestres podrían vivir y prosperar en Marte con muy poca ayuda. Basándose en esto y en los primeros logros de la biotecnología aplicada a la formación de estructuras huecas que puedan servir como habitáculos (bioalbañilería), unos científicos han ideado un modo de hacer crecer en suelo marciano habitáculos acondicionables como módulos de una base en la que podrían vivir visitantes humanos, a partir de armazones impresos en 3D y de algo que podemos describir como un liquen sintético.
El equipo que ha ideado este sistema está integrado, entre otros, por Congrui Jin, de la Universidad A&M de Texas, y Nisha Rokaya, de la Universidad de Nebraska-Lincoln, ambas instituciones en Estados Unidos.
Construir una base habitable en Marte mediante el envío de todas las piezas desde la Tierra es un desafío descomunal por el enorme peso de los cargamentos necesarios. Usar materias primas locales de allí sería una opción mucho más barata y más factible en cuanto a los lanzamientos espaciales necesarios para ello.
En las pruebas realizadas en la Tierra con un liquen sintético desarrollado por el equipo, se ha logrado la creación de materiales de construcción sin intervención externa.
En el nuevo estudio, financiado por la NASA, Jin y sus colegas han aplicado este concepto a la construcción autónoma de estructuras en Marte, utilizando el contenido del suelo marciano o regolito, que incluye polvo, arena y piedras. Han ideado un modo de emplear líquenes sintéticos para crear biomateriales que adhieran también partículas de regolito marciano en estructuras. Luego, mediante impresión 3D, se pueden fabricar una amplia gama de estructuras, como edificios, habitaciones y muebles.














