Cuando se le solicitó a María del Carmen Hernández que le contara su historia a LISTÍN DIARIO, de inmediato aceptó. Lo que no se logró fue que cediera la entrevista cara a cara. Se respetó su decisión. Está claro que hablar de la dolorosa historia que le ha tocado vivir, todavía mueve sus fibras más sensibles.

“Claro, puedo contar mi historia, pero ¿podrías mandarme las preguntas?”. Esa fue su condición y se le complació. Se tomó unos días para responder y compartir con este medio, fotografías familiares que atesora y guarda con recelo.

Leer sus respuestas parte el alma. Un evento triste supera el otro. Eso sí, la muerte de José Carlos, su hijo primogénito, no tiene comparación. “Fue el golpe que me tumbó y caí en lo más profundo, lloré hasta quedar seca y sólo un quejido me salía del alma. Es un dolor con el que he aprendido a vivir. Perdí la ilusión, la alegría, nada para mí tenía sentido, es lo más doloroso que un ser humano puede experimentar. Mi hijo ya no está conmigo, sabía que continuaba con vida porque respiraba y mi corazón latía”. Esta descripción del dolor que siente una madre a la que le arrebataron a su vástago, encoge el corazón.