El presidente Luis Arce encabezó ayer lunes la marcha por el Día del Trabajo junto a la Central Obrera Boliviana y anunció un aumento de salarios para afianzar su alianza con los mayores sindicatos mientras enfrenta un creciente clima de malestar social.

En tanto, en Venezuela, miles de trabajadores se manifestaron en reclamo de un aumento del sueldo mínimo casi 14 meses después del último incremento y en momentos en que la mayoría no puede satisfacer sus necesidades básicas.

Arce caminó varias cuadras junto a Juan Carlos Huarachi, líder de la Central Obrera (COB), y ambos participaron de una concentración en una plaza que tuvo un tinte oficialista. En paralelo, los maestros estatales enfrentados con el gobierno desde hace seis semanas marcharon por otras calles.

LOS SINDICATOS SON FUERTES

Arce llamó a la “unidad de los trabajadores en torno a la COB para contrarrestar a quienes pretenden dividirla” y dijo que su gobierno “es fuerte porque los sindicatos son fuertes”.

El gobierno afronta un complicado panorama económico por la escasez de dólares, la caída de las exportaciones de hidrocarburos, el millonario subsidio a la gasolina importada y una merma en las reservas internacionales.

Los maestros estatales demandan mejores salarios y la contratación de más profesores y el diálogo con el Ministerio de Educación ha sido infructuoso hasta ahora. El lunes 10 maestros se ataron a cruces de madera en la sede del sector y otros dirigentes se han declarado en huelga de hambre para reclamar atención a sus demandas.