El Partido Comunista do Brasil (PC do B), el más firme aliado de Luiz Inácio Lula da Silva desde 2002, puso ayer fin a esa larga alianza con la postulación de Manuela d’Avila como candidata a las presidenciales de octubre en momentos en que el exmandatario insiste en disputar los comicios.

La joven periodista y exdiputada federal de 36 años fue elegida ayer miércoles por aclamación como la candidata de los comunistas a la Jefatura del Estado tras el fracaso de las negociaciones de las formaciones de izquierda para unirse en torno a un aspirante único.

Su postulación dejó clara la decisión del PC do B de contar con candidato presidencial propio tras haber apoyado desde 1989 los aspirantes postulados por el Partido de los Trabajadores (PT), de Lula, y de haber sido aliado incondicional de sus gobiernos desde 2002.

La dirección del PC do B ya había dejado claro que no secundaría este año la decisión del PT de postular nuevamente a Lula a la Presidencia ante la posibilidad de que su inscripción como candidato sea anulada por la justicia electoral debido a que el líder socialista está virtualmente inhabilitado por haber sido condenado en segunda instancia por corrupción.

Los dirigentes comunistas negociaron hasta la víspera con otros partidos de izquierda la posible unión en torno a un candidato único pero la insistencia del PT en mantener la candidatura de Lula y la negativa del Partido Democrático Laborista (PDT) a retirar la del exministro Ciro Gomes impidieron cualquier avance.

Sin acuerdos, el PC do B decidió postular candidato propio a la Presidencia por tercera vez en sus casi 100 años de historia.

En los últimos 30 años, desde 1989, se abstuvo de hacerlo por su fiel alianza con el Partido de los Trabajadores, que lo llevó a apoyar las candidaturas de Lula en 1989, 1994, 1998, 2002 y 2006 y las de Dilma Rousseff en 2010 y 2014.