La relevancia del español es innegable. Cuenta con más de 500 millones de hispanohablantes nativos y otros 100 millones de personas lo han aprendido con dominio idiomático.

Ha ido ganando piso en el turismo, el cine y la música, que, desde hace algunos años, se escucha con más frecuencia en bares, estaciones de radio, discotecas o en dispositivos móviles en cualquier lugar del planeta.

«Poco a poco, el español va consolidándose como factor de extensión internacional. Por ejemplo, en Reino Unido la segunda lengua que se habla, como lengua extranjera es el español”, dice Luis García Montero, quien dirige el Instituto Cervantes, creado por España en 1991 para enseñarlo y difundir la cultura hispanoamericana. Hoy con sedes en 47 países.

«En la Unión Europea, 17 países lo tienen como la segunda lengua más estudiada, en tanto, en Estados Unidos, están censados más de 60 millones de hispanos, lo cual lo hace la segunda lengua y se puede aspirar a tener una presencia casi bilingüe en ese país”, prosigue el catedráti­co de Literatura Española en la Universidad de Granada, ciudad donde nació en 1958.

A partir de ello, también las traducciones y la presencia de la literatura hispanoamericana, a nivel internacional, están en boga.

El español, lengua oficial, pero no de trabajo en la UE
De visita en México para presentar su poemario «Un año y tres meses”, dedicado a su esposa, la escritora Almudena Grandes -fallecida en noviembre de 2021- y para recibir el reconocimiento «Poeta de América”, García Montero comenta que al español «le falta ganar mayor posicionamiento geopolítico”.

Si bien «en Europa está considerada una lengua oficial, no es realmente una lengua de trabajo”, lamenta, sentado en la biblioteca del Centro Cultural de España (CCEMx), de Ciudad de México.

Como muestra, menciona al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, cuyas lenguas oficiales y de trabajo son el francés y el inglés, pero no el español.

«Creo que, en muchas instituciones, empezando por la comunidad y el Parlamento europeos, deberíamos hacer una fuerza conjunta para delimitar el ámbito social de la cultura y la economía del español”.

En su opinión, en plena era de revoluciones digitales e inteligencia artificial, otros aspectos donde se requiere apuntalar esta lengua son la ciencia y la tecnología, ante el avance del inglés. No con la intención de competir con él, sino con el fin de tener repositorios, máquinas e instrucciones para hispanohablantes.