A Luis David García los médicos le diagnosticaron retraso psicomotor, una manifestación clínica que afecta el desarrollo de las destrezas cognitivas y motoras. Se lo detectaron tres días después de haber nacido en la Maternidad de Los Mina.
Hoy tiene 21 años y, desde que nació ha vivido postrado a una cama. Le es imposible hablar y sólo emite algunos gritos. Ocasionalmente muestra una sutil sonrisa, con la lengua semiafuera. Esa es su forma de comunicarse. Así le deja saber a quienes están a su alrededor que se encuentra bien, y lo hace mientras mueve su cuerpo de un lado a otro.
Algunas de sus extremidades: brazos, manos y piernas se han deformado con el tiempo. Leandra García, su madre, lo ingresó en una institución especializada donde lo cuidaron durante 15 años. Allí iba a verlo cada semana.
Lo hizo para seguir trabajando vendiendo prendas de vestir, como franelas, medias o calzoncillos. Así se ha ganado la vida, aunque ahora sus ingresos económicos son limitados y no puede costear las terapias que él necesita con frecuencia, según cuenta en una entrevista con LISTÍN DIARIO.
Todo cambió cuando Luis David cumplió la mayoría de edad. Ya no se ajustaba a las características de la institución en la que estaba y se lo entregaron a la madre. Desde entonces, Leandra se ha dedicado a cuidarlo a tiempo completo. De momento, le es difícil mantener el negocio porque no puede dejarlo solo.














