Los rayos gamma, la banda con la longitud de onda más corta en el espectro electromagnético, poseen mucha energía y un gran poder de penetración, lo que los hace muy nocivos para los seres vivos por los daños que pueden ocasionar en las células. En la Tierra, los rayos gamma son conocidos como componente de la radiactividad. En el universo, son emitidos típicamente por fenómenos violentos de gran energía.
Es difícil, por tanto, que podamos pensar en los rayos gamma como un agente capaz de promover la vida. Sin embargo, un nuevo estudio abre una perspectiva muy distinta de los rayos gamma, revelándolos como un agente capaz de fomentar condiciones favorables para los procesos que conducen al surgimiento de vida a partir de materia inanimada.
Un equipo integrado, entre otros, por Fei Fang y Weixin Huang, de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China en la ciudad de Hefei, ha descubierto que los rayos gamma son capaces de promover la producción, mediante conversiones del metano en fase acuosa, de moléculas orgánicas complejas, incluyendo glicina.
El equipo observó que, en presencia de oxígeno a temperatura ambiente, el metano en fase acuosa daba lugar a diversas sustancias orgánicas complejas. Además, la introducción de amoníaco tuvo como consecuencia la formación de glicina.
Utilizando rayos gamma generados en un laboratorio de la universidad, los investigadores examinaron las transformaciones que experimentaba el metano bajo distintas condiciones.
El equipo constató que los rayos gamma pueden facilitar diversas conversiones del metano a temperatura ambiente. Y que las sustancias producidas, así como el ritmo de conversión, difieren según la identidad de otras sustancias químicas presentes, en especial el agua, el oxígeno molecular (O2) y el amoníaco, además del metano. Estos compuestos son comunes en el espacio.














