Cuando se supo que interrogaban a Temo Montás por los sobornos de Odebrecht quedé atónito, estupefacto, pasmado. Fue esta una información que me dejó descolocado porque si de algún político albergo certidumbre de carecer de riqueza mal habida es de este dirigente político. Aun me cuesta creer que su imputación no sea revancha. El tema queda en el marco de la justicia. No tengo de otra.
Temo es el más conocido de los Montás del peledeísmo. Es un partido donde abunda la gente del mismo apellido. Muchos son familia y cabalgan desde hace décadas en el PLD. Sigo resistido a creer en la imputación. En las fotos y video de los noticieros veo a su lado a un hermano, el ingeniero Rubén Montás, otro de los honestos. Y de este sí que tengo una convicción a prueba de bombas.
Rubén Montás sigue viviendo en San Cristóbal. En la misma casa desde hace mucho. Ha sido un profesor universitario y ejecutivo estatal de bajo perfil con una imagen de humildad parecido al pregonero de la palabra cristiana.
En el primer gobierno de Leonel Fernández este Montás fue contribuyente a la organización de las empresas que detentaban las ondas radioeléctricas. Sentó en la mesa de las negociaciones las contradicciones que anidaban a las empresas telefónicas de ese entonces, así como a los radiodifusores.
En aquel momento era del brote de los canales UHF. Diversos intereses se peleaban a brazo partido por tener su propio canal. Ni un centavo se habló que afetara la eficiencia de Montás.
También estuvo en la Comisión Nacional de Energía cuando a tientas se buscaba darle sentido al problema de la electricidad. Luego fue presidente de la Refinería Dominicana de Petróleo y allí fue intransigente con los manejos corruptos de los socios transnacionales que manejaban la empresa. Esa confrontación lo llevó a dejar el cargo.
Rubén Montás es un danilista de tomo y lomo. No obstante, en los gobiernos de Leonel Fernández estuvo más considerado que en los gobiernos de Danilo. En esta administración apenas lo consideraron para Edesur cuando tenía méritos para la CDEEE y sin más lo mandaron al banco, donde acumula polvos de rencillas políticas. Los Montás están en desgracia. Quizá entre todos colecten la animadversión de otro hermano acusado de tropelías en San Cristóbal. Temo y Rubén sufren los daños colaterales de la política. Me cuesta creer la imputación.














