Los hoteleros del otro lado del Atlántico y más concretamente del Mar Mediterráneo, llegaron a RD al calor de las exenciones fiscales, que no al del Trópico, ofertadas por un Gobierno dominicano que había hecho suyo los mismos planes de captación de inversores implantados por el de México en Cancún y Riviera Maya y que fue desarrollado por una entidad creada ad hoc llamada Fonatur y con estatus ministerial. El plan funcionó y a rebufo de Barceló padre llegaron en troupe un sinfín de empresarios de alto y medio voltaje.
Los hoteleros españoles no tienen quienes les defiendan














