“Me inclino por la frase o el concepto de que no hay que darse por satisfecho”, dijo el manager de los Cachorros. “Soy de la opinión que cuando te relajas, después de un momento tan significativo como ese, corres el riesgo de no querer seguir progresando. Así que lo que más quiero es que no nos demos por satisfechos”.
Apenas han pasado tres meses desde que Kris Bryant fue captado sonriente al fildear el rodado que significó el último out de la Serie Mundial ante los Indios de Cleveland, sentenciando una victoria 8-7 al cabo de 10 innings en un séptimo juego.
íCampeones de la Serie Mundial! Una novedosa y extraña condición para los Cachorros, una franquicia que, tras sus fracasos, se consolaba diciendo que siempre se puede “esperar por el próximo año”.
Pues ese próximo año se pone en marcha la semana entrante al abrir su pretemporada en Mesa, Arizona.
¿Cómo responderán los Cachorros ahora que están en la cima? ¿Serán capaces de repetir? ¿Serán la próxima gran dinastía del béisbol de las Grandes Ligas?
“Me parece que contamos con el grupo ideal de jugadores que son conscientes de lo especial de nuestro logro, pero que entienden lo formidable de consolidar ese éxito y repetirlo al año siguiente”, dijo Bryant, el tercera base que viene de ganar el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Nacional. “Creo que nuestra ambición es más grandes y queremos ser ese equipo que repite títulos. Tenemos la mentalidad adecuada”.
Desde los Yanquis de Nueva York con su triplete entre 1998-2000, ningún conjunto ha podido revalidar la corona de las mayores.
Con un equipo cuyo núcleo de figuras es joven, los Cachorros se proponen cumplir con algo que no consiguen desde 1908. Otra vez, ese año como referencia. Y es que esa fue la temporada que repitieron como campeones.
Bryant y Anthony Rizzo lideran el ataque; podrán contar con el bate zurdo de Kyle Schwarber por toda una campaña tras perderse casi todo 2016 al romperse la rodilla; y Jon Lester sobresale al frente de la rotación. Los mayores cambios están en su bullpen en el que Wade Davis y Koji Uehara deben compensar la salida de Aroldis Chapman.














