Los árbitros dominicanos de voleibol también tienen un prestigio ganado a nivel olímpico, mundial, panamericano y centroamericano.
No obstante, los elogios recibidos por impartir justicia en los partidos, no ganan titulares ni tienen el eco de los silbidos que reciben de parte de la concurrencia cuando pitan en contra del equipo de simpatía.
Tal y como ocurre con sus colegas de ese y otros deportes, deben mantener la compostura en medio de las continuas protestas que durante los partidos les hacen entrenadores y jugadores. Al final las evaluaciones les confieren la razón, pero eso tampoco trasciende.














