Los líderes de la izquierda latinoamericana en el poder se están encontrando con serias dificultades para sacar adelante las ambiciosas reformas estructurales de sus Gobiernos. La debilidad de los apoyos políticos que les permitieron alcanzar el poder y la fragmentación de la representación parlamentaria son los principales motivos, según expertos consultados por EFE.
En Chile, Gabriel Boric no ha logrado que el Congreso aprobara la reforma tributaria y, lo que es más grave, el proyecto de carta magna emanado de la Convención que iba a sustituir a la Constitución emanada de la dictadura de Augusto Pinochet.
El mandatario colombiano, Gustavo Petro, también tiene problemas para impulsar las reformas de la salud, laboral y de las pensiones. La desconfianza de los grupos parlamentarios que le apoyaban le ha obligado a hacer una profunda reestructuración de su gabinete, la segunda desde que asumió la Presidencia, hace apenas nueves meses.
Y en México, Andrés Manuel López Obrador tampoco ha logrado sacar adelante la militarización de la Guardia Nacional, la reforma del organismo electoral y la modificación del marco normativo en materia energética que proponía.
Los motivos por los cuales los líderes de la izquierda latinoamericana están teniendo tantas dificultades para implementar elementos básicos de sus programas políticos son diversos.
EL VOTO «OVERNIGHT»
Pero salvo en el caso del proyecto de la Constitución chilena, mayoritariamente rechazado por una ciudadanía descontenta con el texto sometido a plebiscito, el denominador común de estos reveses es la ausencia de apoyo político por parte del poder legislativo, un fenómeno que el politólogo y jurista argentino Daniel Zovatto denomina “el voto overnight”.
“Te presto el voto durante la noche para que ganes la elección y después te lo retiro oportunamente”, describe el director regional del Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA).














