Seis meses y un día después de iniciar la temporada regular con una demoledora foja de 2-10, los Lakers de Los Ángeles eliminaron a los campeones defensores de la NBA para avanzar a la final de la Conferencia Oeste.
Aunque la transformación de los Lakers se hizo cada vez más increíble en las últimas semanas, sus principales motores han sido LeBron James y Anthony Davis. Las superestrellas, que ya ganaron un anillo juntas hace apenas tres años, compartieron un abrazo de alegría el viernes tras comandar a su equipo en su mayor victoria en su cancha en más de una década.
James totalizó 30 puntos, nueve rebotes y nueve asistencias y los Lakers acabaron con el reinado de los Warriors de Golden State al aplastarlos 122-101 en el sexto partido de la semifinal.
“Fue genial poder jugar uno de nuestros partidos más eficientes, uno de nuestros mejores partidos de la serie, y todo empezó con el emparejamiento defensivo”, dijo James. “Defendimos a un alto nivel, y cuando lo hacemos podemos ser extremadamente buenos”.














