Un instrumento inesperado abre el concierto. Es el lamento de un bandoneón, que sirve como arranque de Misatango, una obra del compositor argentino Martín Palmeri que fusiona la estructura de la misa católica con ritmos, giros y timbres propios del tango nuevo. El bandoneón es un instrumento de origen alemán, que en Argentina «se hizo muy popular, cayó bien en la sociedad, era muy barato. Quien no podía comprarse un piano se compraba un bandoneón», explica a DW Palmeri.
La mirada concentrada del bandoneonista Gilberto Pereyra acapara la atención del público heterogéneo que llena el Aula de la Universidad de Bonn. Junto a él, la soprano china Tianjao Yin, una pequeña orquesta de cuerda formada por músicos de la Orquesta Beethoven y el Coro del Festival Internacional LiberArte 2025, que cuenta con miembros latinoamericanos y alemanes. Al piano, Martín Palmeri y, a la batuta, Pablo Quinteros. La obra Aeneis, del también argentino José Luis Larzábal, completa el programa.














