China ha estado inundando los mercados de América Latina con exportaciones de bajo precio, especialmente autos y productos de comercio electrónico, mientras sus exportadores se ajustan a los aranceles y movimientos geopolíticos del presidente estadounidense, Donald Trump.

La segunda economía más grande del mundo se ha convertido en un importante socio comercial para muchas naciones latinoamericanas, buscando acceso a sus abundantes recursos naturales y mercados en crecimiento mientras expande su influencia en una región que Trump considera el patio trasero de Estados Unidos.