Hace justo un año, el 25 de mayo de 2021, os hablábamos de la partida de 40 millones de euros que el gobierno iba a destinar a las ayudas generales a la producción del cine español, un dinero destinado a proyectos con presupuesto elevados. Hoy, 25 de mayo de 2022, todas las asociaciones de productores independientes de cine y audiovisual se han unido por primera vez en mucho tiempo contra la Ley General Audiovisual que, de aprobarse este jueves 26, dicen pondría en serio peligro la cultura de nuestro país. Curiosa y triste coincidencia.

AECINE, DIBOOS, MAPA, PIAF, PROA y PROFILM, agrupadas en la Plataforma Audiovisual de Productoras Independientes (PAP), junto a PATE, con socios como El Deseo, Morena Films y Secuoya; leyeron el lunes 23 su reivindicaciones en un manifiesto desde el Festival de Cannes y han convocado para este miércoles una rueda de prensa bajo el lema «salvemos la democracia, salvemos la producción independiente» para repasar sus exigencias y responder a las preguntas de los medios. Para entender qué está pasando nos tenemos que fijar en el artículo 110 de la ley que se votará el día 26 en el congreso y en el que el simple y sutil cambio de una palabra permitirá a las televisiones o cualquier otro operador producir contenidos dentro de la cuota reservada para la producción independiente.

La cuestión es que la nueva ley incluye bonificaciones para amortiguar el imparto que la llegada de los servicios de streaming ha tenido sobre la producción independiente. Por ejemplo, Netflix o HBO invertirán un 5% de sus beneficios obtenidos en el país a financiar empresas de cine independientes, pero, con el cambio que ha incluido el PSOE bajo la enmienda 790, televisiones privadas y otras plataformas podrían pasar a considerarse independientes, tal y como explican en elDiario. Esto, dicen las empresas manifestantes, pone en peligro la diversidad cultural con competencia desleal por parte de productoras más grandes que rivalizarán con las pequeñas también en el campo de las subvenciones, haciendo que se pierdan miles de puestos de trabajo además de afectar al contenido en términos narrativos.