Además del impacto del huracán Irma sobre el territorio de la Florida, donde cobró vidas, causó destrozos y dejó a millones sin electricidad por días, la poderosa tormenta alteró la distribución de la arena en las costas de la Florida.

Imágenes producidas por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) y la NASA el 7 de septiembre (arriba) y el 11 de septiembre (abajo), muestran en color azul claro el sedimento suspendido en las aguas tras el impacto del huracán Irma.

Imágenes producidas por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) y la NASA, el 7 de septiembre (arriba) y el 11 de septiembre (abajo), muestran en color azul claro el sedimento suspendido en las aguas tras el impacto del huracán Irma. NOAA/NASA

Los daños a los recursos naturales de la región aún están por determinarse, y podrían ser significativos, según el Santuario Marino Nacional de los Cayos de la Florida.

“El único arrecife de coral de los Estados Unidos continental provee un amortiguador para los Cayos de la Florida durante las tormentas, lo que disminuye el impacto en la vida y la propiedad”, escribió el Santuario Nacional en su sitio web el 8 de septiembre. “Los huracanes menores pueden limpiar el arrecife de organismos muertos e incluso aumentar la biodiversidad, sin embargo los huracanes fuertes a menudo resultan en daños significativos, agotando la barrera natural y el hábitat de la vida marina”.